El Gobierno reinstala el cepo pero se teme que agudice la salida de depósitos

Tras una semana de crecientes tensiones, que se aceleraron luego de la entrada en default de las letras emitidas por el Tesoro, el Gobierno anunció ayer la vuelta del cepo cambiario y la obligación para los exportadores de liquidar sus dólares, en un intento por contener la corrida. Los analistas advierten que la medida, largamente…

El Gobierno reinstala el cepo pero se teme que agudice la salida de depósitos

Tras una semana de crecientes tensiones, que se aceleraron luego de la entrada en default de las letras emitidas por el Tesoro, el Gobierno anunció ayer la vuelta del cepo cambiario y la obligación para los exportadores de liquidar sus dólares, en un intento por contener la corrida. Los analistas advierten que la medida, largamente reclamada, llega tarde y no descartan que la crisis se retroalimente y demande restricciones aún más duras. Por lo pronto, se espera un salto del dólar blue ante las restricciones en el mercado formal y se teme una estampida de ahorristas para retirar depósitos.

Un DNU del Ejecutivo aplicó medidas para limitar la demanda y sumar oferta de divisas, luego complementado por la Comunicación A6770 del Banco Central con los detalles. En concreto, desde hoy, las personas físicas podrán comprar hasta US$10.000 por mes y no podrán realizar transferencias a cuentas en el exterior mayores a esa suma de forma mensual. Para no residentes, el límite es de US$1.000. En cambio, no habrá limitaciones para retirar los dólares de las cuentas bancarias ni para el uso de divisas en viajes al extranjero. En ese marco, se habilitó a los bancos a ampliar hasta las 17:00 el horario de atención al público.

Para las empresas, las restricciones serán mayores. No podrán comprar dólares para atesoramiento, aunque sí podrán adquirirlas libremente para la importación o pago de deudas. En tanto, los exportadores de bienes y servicios deberán liquidar sus ingresos de divisas en el mercado local como máximo cinco días hábiles después del cobro o 180 días después del permiso de embarque (15 días para las commodities), con la intención de ampliar la oferta.

Mauricio Macri celebraba en Twitter el 1° de marzo de 2016: “Levantamos el cepo y todas las restricciones cambiarias sin que ocurriese ninguna de las desgracias pronosticadas”. La actual marcha atrás en la liberalización absoluta aplicada por su Gobierno llega al término de un mes crítico que fue récord en sangría de reservas, con la pérdida de US$13.801 millones vía intervención cambiaria, retiros de depósitos en dólares y pagos de deuda, que se coronó con el default de las letras de corto plazo y el reconocimiento de que no hay divisas suficientes para afrontar la corrida. En simultáneo, el tipo de cambio sufrió un salto del 38% hasta los $62,03. Con la corrida ya desatada, no hay certezas sobre la eficacia de los anuncios.

“El control de cambios es una medida tardía, que no deberían haber sacado nunca y tomada por un Gobierno en retirada, que no va a generar confianza. Se hacía inevitable ante la caída de reservas que estábamos teniendo y, en ese sentido va a cortar las transferencias al exterior, que era una parte importante de la sangría”, consideró Santiago López Alfaro, socio de Delphos.

Pese a que las compras por hasta US$10.000 dólares al mes explican el 69% del total, López Alfaro apuntó que habrá una menor demanda en el mercado cambiario formal y una mayor oferta por la obligación de liquidar las exportaciones. Esto podría traer cierto alivio al tipo de cambio oficial. Pero ahora, como entre 2011 y 2015, los operadores volverán a mirar la cotización paralela (el llamado “dólar blue”) y las transacciones a través bonos operados en el exterior (el “contado con liqui”), dos vías tradicionales para burlar las regulaciones que podrían dispararse en las próximas horas.

Ante esto, el BCRA limitó la posibilidad de operar el contado con liqui para los bancos pero no precisó regulación alguna para el resto de los inversores, que podrán seguir utilizándolo.

La otra gran preocupación es que el anuncio del cepo agudice los temores de los ahorristas a un posible corralito y se acelere la corrida bancaria, aun a pesar de que las medidas tienden a garantizar la disponibilidad de dólares para los depositantes al restringir otras vías de salida. En las once ruedas posteriores a las PASO, los depósitos en dólares cayeron más de US$3.500 millones (ver página 3).

“Esta medida en este contexto lo único que va a hacer es que haya una afluencia masiva del público a los bancos para sacar su dinero. No veo cómo esto solo pueda detener la crisis. No descarto que en breve la dinámica de la crisis haga que se tengan que implementar medidas aún más duras”, advirtió el analista financiero Christian Buteler. En ese sentido, no descartó la posibilidad de que se llegue a limitar las extracciones bancarias: “En la dinámica de esta crisis, todo es posible. No es posible saber si en una semana, 10 días o este jueves no terminan anunciando algo por el estilo”.


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