Hace 25 años y de la mano de Carlos Bianchi, Vélez conquistaba América

Vélez perdía 1-0 desde los 32 minutos del primer tiempo por un penal convertido por Muller, delantero del Sao Paulo. Iban 19 de la parte final y por una falta desde atrás a Vittor, Raúl Ernesto Cardozo se fue expulsado. Faltaban 26 minutos. “Sentía que había defraudado a todos, a mis compañeros, a la gente…

Hace 25 años y de la mano de Carlos Bianchi, Vélez conquistaba América

Vélez perdía 1-0 desde los 32 minutos del primer tiempo por un penal convertido por Muller, delantero del Sao Paulo. Iban 19 de la parte final y por una falta desde atrás a Vittor, Raúl Ernesto Cardozo se fue expulsado. Faltaban 26 minutos. “Sentía que había defraudado a todos, a mis compañeros, a la gente de Vélez, a todos. Pero se me iba… Igual, de local era amarilla, pero allí, con toda la gente… Me quedé en el túnel, sin cambiarme, con Bianchi, al que también habían echado. No podíamos ver nada. Alguien nos iba diciendo por dónde iba la pelota”, le cuenta el Pacha Cardozo a Clarín después de 25 años.

Fue una interminable media hora en la que el equipo de Carlos Bianchi aguantó la presión de 100 mil hinchas brasileños en el Morumbí. Había sido 1-0 la ida en Liniers y con el mismo resultado, la Copa Libertadores de 1994 se definiría por penales. Pero había que llegar a esa instancia.

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El Virrey metió mano desde el banco. Hizo ingresar a Claudio Husain por el Turu José Oscar Flores y mandó al lateral izquierdo al Negro Marcelo Gómez. Había que resistir. El planteo había sido defensivo de entrada (cinco defensores, con Flavio Zandoná, Roberto Trotta, Héctor Almandoz, Mauricio Pellegrino y Cardozo) y había que conservarlo. Había que sufrir. El pitazo final del árbitro uruguayo Ernesto Filippi trajo un poco de respiro. “Después sí pudimos meternos en el campo de juego, porque, además, Carlos tenía que armar la lista de los pateadores”, precisa el ex lateral izquierdo, ahora entrenador.

Raúl Ernesto Cardozo. El Pacha jugó 411 partidos en Vélez, es el tercer jugador con más presencias en la historia del club.

Fue gigante José Luis Chilavert durante los 90 minutos y también en los penales. Empezó pateando Vélez. Arrancó Roberto Trotta y convirtió. Fue Palinha y el paraguayo se tiró a la izquierda y desvió el tiro. Chilavert agarró la pelota, la colocó en el punto del penal, pateó fuerte y metió el 2-1. Hubo seguidilla de conversiones: André, Flavio Zandoná, Muller, Héctor Almandoz y Euller. La serie quedó 4-3 y la última ejecución de Vélez le tocaba a Roberto Fabián Pompei.

La formación base de Vélez, campeón de la Libertadores de 1994

Relata la crónica de Clarín del día siguiente, escrita por Miguel Angel Vicente.A Pompei le dejaron la responsabilidad de patear el quinto penal. Se quiso despedir de Vélez a lo grande, antes de partir hacia San Lorenzo. Si Pompei lo hacía, Vélez ganaba. Pompei lo hizo, y Vélez alzó la Copa. Y gritó su alegría”. Ese momento no lo olvida más el Pacha Cardozo: “Lo primero que hice fue recordar todo lo que sufrimos por llegar ahí, haber estado en el grupo de la muerte, todos nos daban eliminado. También todo el esfuerzo por llegar a Primera, el respaldo de mi familia, el sacrificio de juntar las monedas para viajar, de mi hijo Ezequiel que recién había nacido”.

La era Bianchi subía un escalón más de su época dorada. El proceso que se había iniciado en diciembre de 1992 con el regreso del máximo goleador del club, ahora como entrenador, seguía dando frutos. Vélez jugó la Copa Libertadores de 1994 porque fue campeón del torneo Clausura 93, el segundo título en la historia tras el Nacional de 1968.

Como dice Cardozo, Vélez era el convidado de piedra en el grupo que integró junto a Boca y los brasileños Palmeiras y Cruzeiro. Llegó de punto y terminó de banca. Quedó primero con 8 puntos, uno más que Cruzeiro, a dos de Palmeiras y a 5 del Xeneize, inesperadamente último en la zona. En Liniers, El Fortín empató 1-1 con Boca y le ganó 2-0 a Cruzeiro y 1-0 a Palmeiras; de visitante, festejó en la Bombonera y en Belo Horizonte 2-1, y la única derrota fue con Palmeiras (2-1).

El camino en octavos de final continuó ante Defensor Sporting de Uruguay. La ida se disputó en el Centenario de Montevideo, el Coio Almandoz aventajó a Vélez e igualó Julio De Souza. La revancha, en Liniers, fue cerradísima y el 0-0 obligó a la serie de penales. Vélez ganó 4-2 y la figura del paraguayo Chilavert comenzó a ser clave en las instancias decisivas: convirtió el suyo y atajó dos.

Tras un paréntesis por la disputa del Mundial de Estados Unidos, los cuartos de final se disputaron 27 de julio y el 3 de agosto ante el sorprendente Minerven de Venezuela, que tenía a Stalin Rivas como su máxima figura. Vélez obtuvo un buen empate de visitante y definió la serie en Liniers (2-0) con goles sus tanques ofensivos: Asad y Flores.

Ya en semifinales, el equipo de Bianchi enfrentó al Junior de Barranquilla, quien tenía como bandera al ya veterano pero siempre talentoso Carlos El Pibe Valderrama. El 10 de agosto, en el estadio Metropolitano, fue victoria local por 2-1 con dos goles del Gordo Iván Valenciano, el segundo a once minutos del final. El Turu Flores había empatado a los 21 minutos del segundo tiempo. Cardozo, que lleva años dirigiendo en la Universidad de La Matanza, tuvo un paso por exitoso por Almirante Brown y está a la espera de una nueva oferta, remarca que después de este partido sintió que el equipo estaba para campeón. “Ahora no se nos puede escapar, decíamos”, recuerda el Pacha.

La revancha, en Liniers, se disputó el 17 de agosto. Una característica de los equipos de Bianchi era golpear de entrada. Y así lo hizo. A los 12 minutos ya ganaba 2-0, con festejos de Christian Bassedas y Flores. Pero a los 18 descontó Valenciano con un precioso tiro libre. “Decisión y convicciones. Razones fundamentales y desequilibrantes, que sirven para ubicar la aplastante superioridad de Vélez sobre Junior”, se lee en el arranque de la crónica de Clarín escrita por el Negro Héctor Hugo Cardozo. También fue superior en los penales, pero con sufrimiento.

Pero otra vez apareció Chilavert en el momento justo. La secuencia: Trotta, Valenciano, Chilavert, Mendoza, Zandoná, Valderrama, Pompei, Mackenzie. Estaban 4-4. Fue el Turu Flores y atajó Pazo, arquero de Junior. Vélez perdía 5-4. Un gol de los colombianos y afuera. El paraguayo se puso el traje de héroe y le atajó el remate Méndez. Después, convirtió el Pepe Basualdo y el último remate, de Ronald Valderrama lo devolvió el palo.

La final de ida, en Liniers, se disputó el 24 de agosto. Vélez fue un aluvión en el primer tiempo, cuando intentó sacar la mayor ventaja. “Vélez sabía un montón de cosas. Y, en el periodo inicial, no se olvidó de ninguna. Hizo todo lo que tenía que hacer”, escribió Gustavo Ronzano en Clarín. A los 35 minutos, el Turco Asad hizo explotar el Amalfitani, con un derechazo cruzado ante la salida de Zetti. Sao Paulo se defendió todo el partido. El 1-0 parecía poco para Vélez.

El miércoles 31 de agosto el partido en el Morumbí comenzó a las 22.15 de la Argentina. Después de los penales, hubo largos festejos en Sao Paulo (unos 2.200 hinchas acompañaron al equipo), en Liniers, en los barrios de la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos aires, en muchos rincones del país. Un logro inolvidable, con “humildad, sacrificio y disciplina táctica”, la frase con la que definió siempre Bianchi a su equipo.

Los 25 de la lista oficial de Bianchi fueron: Trotta, Cardozo, Asad, Flores, Bassedas, Gómez, Chilavert y Basualdo, quienes jugaron 13 de los 14 partidos; Víctor Sotomayor (12), Husain, Almandoz (8), Pompei (7), Zandoná (6), Patricio Camps, Carlos Compagnucci y Pellegrino (5), Cecilio Galeano y Esteban González (3), Federico Domínguez y Ricardo Rentera (2), Juan Carlos Docabo, Rodrigo Avila, Guillermo Morigi, Mariano Armentano (1), Sandro Guzmán fue al banco y no entró. El Turco Asad fue el goleador con seis tantos; Flores aportó 4; Trotta, Bassedas, Basualdo, Almandoz y Pompei convirtieron 1.

Pasan los años y se agiganta lo que hicimos”, dice Cardozo, y agrega: “Van a pasar décadas y no nos van a igualar. Estoy cada vez más convencido. Este grupo tenía hambre y claro los objetivos. Ahora no quieren quedar en la historia del club, quieren irse a jugar a otro país, no otro momento del fútbol, no les queda otra”.

Resulta curioso, 25 años después, la ausencia de encuentros de ese grupo que conquistó todo. Seguramente el club realice un festejo más cercano a fin de año, para los 25 años de la conquista de la Copa Europea-Sudamericana, sin embargo, los integrantes de aquel plantel andan desperdigados por todos lados, atendiendo sus tareas cotidianas.

“Sería lindo juntarnos para recordar viejos tiempos. Ahora estamos todos, tal vez dentro de unos años, cinco o diez, ya no. Ojalá se logre”, completa Raúl Cardozo, 51 años, tercer jugador con más presencias en la historia del club con 411 partidos (1987-99), 10 goles y 9 títulos. Un campeón de todo, como aquel Vélez.

MFV