Lucrecia Martel, con las gafas bien puestas

Mucho revuelo causaron las palabras de Lucrecia Martel con respecto a que no asistiría a la gala de J’accuse, el filme con el que Roman Polanski aspira al León de Oro en el Festival de Venecia. Martel es la Presidenta del Jurado que, precisamente, elegirá los ganadores de la Mostra.¿El motivo? No es para nada…

Lucrecia Martel, con las gafas bien puestas

Mucho revuelo causaron las palabras de Lucrecia Martel con respecto a que no asistiría a la gala de J’accuse, el filme con el que Roman Polanski aspira al León de Oro en el Festival de Venecia. Martel es la Presidenta del Jurado que, precisamente, elegirá los ganadores de la Mostra.

¿El motivo? No es para nada nuevo. El director de El bebé de Rosemary escapó de los Estados Unidos luego de declararse culpable de drogar y tener sexo con una adolescente de 13 años, en la mansión de su amigo, Jack Nicholson, en Los Angeles, en 1977. Es un fugitivo: si pisa el suelo de los Estados Unidos, será detenido.

Como presidenta del Jurado de la Mostra, la directora de “La ciénaga” debe ver los 21 filmes a concurso. Y lo hará. FOTO: ANSA

Por eso no asistió a la entrega del Oscar en 2003, cuando por El pianista ganó como mejor director. Samantha Geimer, quien sufrió la violación hace 42 años, dijo hace dos que desea que el caso se cierre definitivamente.

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“No voy a asistir a la gala de Polanski porque represento a muchas mujeres que estamos luchando en Argentina por cuestiones como ésta, no deseo ponerme de pie y aplaudir”, dijo la cineasta salteña en la conferencia de prensa del Jurado. Estaba al lado de Alberto Barbera, el Presidente del Festival, quien no piensa justamente lo mismo.

Está claro: los presidentes de los Jurados cambian año a año. Los presidentes de los festivales, y los festivales de cine, no.

“Estoy convencido de que tenemos que distinguir entre el artista y el hombre -dijo-. La historia del arte está llena de artistas que cometieron crímenes de diferente naturaleza y diferente seriedad. Pero en muchos casos hemos seguido considerando y admirando sus obras de arte. Lo mismo pasa con Polanski, quien es en mi opinión uno de los últimos maestros del cine europeo”.

Está claro: los presidentes de los Jurados cambian año a año. Los presidentes de los festivales, y los festivales de cine, no.

Algunos medios publicaron que la directora de La ciénaga dijo que no asistiría “a la cena, para no tener que pararme y aplaudir” a Polanski. En realidad, se refirió a la gala, que es la proyección oficial de la película. No es que la invitaron a comer y a sentarse a la misma mesa que el director de Barrio Chino. De hecho, Polanski no pisó el Lido, porque puede ser detenido para su extradición a los Estados Unidos. Algo similar le ocurrió hace una década, cuando el festival de cine de Zurich iba a darle un reconocimiento por su trayectoria.

2003. Ese año Polanski no va a recibir su Oscar por “El pianista”. En su nombre, el premio lo recibió Harrison Ford.

Así que a la gala asistió sólo su elenco, encabezado por su esposa Emmanuelle Seigner, junto a Jean Dujardin y Louis Garrell. J’accuse trata el caso Dreyfus a finales del siglo XIX, sobre el capitán francés que es declarado culpable, injustamente, de traición, y condenado a cadena perpetua.

“La persecución forma parte de su vida. Lo sé muy bien porque desde hace 30 años estamos casados”, explicó la actriz francesa, hablando de su marido el cineasta, hoy de 86 años.

“En nombre de toda la producción aceptamos -dijo ayer uno de los productores- las excusas de la presidenta del jurado Lucrecia Martel. Con la certeza de que permanecerá la serenidad de juicio hacia el filme”. Martel, más que excusarse, fue concluyente: “No tengo ningún prejuicio contra el filme y naturalmente lo veré igual que todos los demás en concurso. Si tuviera prejuicios renunciaría a mi cargo de presidenta del jurado”. Al margen, el filme gustó a la prensa.

Estos malos entendidos ocurren cuando, o no se traduce bien, o no se sabe de lo que se está hablando. Cuando se suman ambas cuestiones, ya el resultado es catastrófico.

Lucrecia, como presidenta del Jurado, debe ver la película en concurso de Polanski, como debe hacer con las otras veinte que aspiran al León de Oro y a cualquier premio del palmarés oficial. Pero no necesariamente debe ir a la función de gala. Hay otras proyecciones, como las de prensa, donde, me ha tocado, muchos miembros del Jurado se cuelan en la sala que no está en el Palazzo del Cinema, y que son antes de la oficial.

Si J’accuse se hubiera sido programada para el final de la Mostra, se sabe, se dice, se rumorea y cuenta la leyenda que el Jurado no ve esa última película en la gala, sino que tienen una exhibición privada antes, y luego son llevados a una isla donde debaten, solos, lejos de cualquier presión.

La que no sentirá Lucrecia, porque tiene las gafas bien puestas.