Lali Espósito, provocadora: “No soy del perfil muñeco de cera, que canta y baila y nada más”

“Coordinar la agenda con una persona como yo es muy difícil. No paro. Decí que la gente que trabaja conmigo me quiere; si no, me putearía todo el tiempo por las cosas que me voy agregando para hacer”.En medio de esa vorágine, Lali Espósito se toma un rato para repasar los seis años que lleva como…

Lali Espósito, provocadora: “No soy del perfil muñeco de cera, que canta y baila y nada más”

“Coordinar la agenda con una persona como yo es muy difícil. No paro. Decí que la gente que trabaja conmigo me quiere; si no, me putearía todo el tiempo por las cosas que me voy agregando para hacer”.

En medio de esa vorágine, Lali Espósito se toma un rato para repasar los seis años que lleva como cantante solista y busca en su memoria alguno de los highlights. “Tuve muchos momentos increíbles, con gente con la que compartí escenarios, megacapos que me invitaron a cantar; haber cantado en el Times Square, sin duda; pero sobre todo, éste fue un año de expansión, de trabajar mucho fuera de la Argentina para asentar bases en otros lados“, cuenta.

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En ese sentido, Lali menciona como el punto más alto su participación como host en los Premios Juventud, con CNCO. “Estar en una mega producción, en una arena tan gigante. Fueron muchos días de ensayo. Porque uno dice: ‘Conduzco…’ Pero no. Yo nunca había seguido un teleprompter, y sentía como que estaba bizca. Tuve una tarea de mucho ensayo y preparación. Fue una gran experiecia. Aprendí mucho y me dio la posibilidad de presentarme ante mucho público de los Estados Unidos y de Latinoamérica que no estaba tan cercano a mi música”, sigue.

En seis años como solista, Lali lleva publicados tres discos. Ahora, prepara su nuevo material, que comenzará a ser editado en forma de singles en octubre.

Probablemente mucho de eso tenga que ver con el próximo desembarco, en octubre, de su #BravaTour en Nueva York, Chicago, Nashville, Washington, San Antonio y Miami, después de pasar por Israel y España. “Cuando se iba armando la gira, preguntaba: ‘¿Chicos, hay alguien que me va a ir a ver ahí? ¿De verdad?’ Estoy muy expectante de qué publico me va a ir a ver. Me llama mucho la atención lo que va a pasar”, dice.

-¿Sentís que tu colaboración con Thalía te potenció en ese mercado?

No siento que me potenció: Thalía me potenció. La posibilidad de cantar Lindo pero bruto con ella, en su CD Valiente, me dio la posibilidad de que un montón de gente que a lo mejor no sabía de mi existencia ni de mi música se empezó a copar y a acercar a lo que hago. Y a partir de ahí, contarle un poco quién soy, de donde vengo. Hay algo en esto de ser una sureña que te da cierta personalidad, allá en el norte, y podés contar algo diferente en el cuento musical, de lo que esa región propone.

-¿Cómo fue cantar en Times Square?

-Fue un sueño. No, ni siquiera me había atrevido a soñar con cantar en ese lugar. Siempre sentís que esos espacios son como imposibles. La experiencia fue increible. Había 2 millones de personas en la calle, fue una cosa realmente abrumadora. Y estábamos ahí, representando a todos los argentinos, los sureños… Que de pronto pueden ver que todas estas locuras que uno ve en el showbizz, de alguna manera se pueden lograr. Con trabajo, con oportunidades, también. A mí me la dieron, y lo dejé todo.

-A principios de año, fuiste tapa de la revista Vogue. ¿Cómo te sentís como referente de un público adolescente, y como modelo?

-¡Jaja! ¡Una modelo de 1,53! Jaja… Me siento bien. No pienso todo el tiempo que soy un modelo a seguir para las más jóvenes; no lo pienso de ese modo, pero sí sé que aprovecho esas oportunidades para mostrar algo real, que es la que yo me muestro. Y estar en esos lugares tan cool, para las mujeres más reales, las que nos mostramos como somos, de por sí da como una sensación de alivio y de algo bonito. Estar como modelo en un lugar así sigue siendo el resultado de un trabajo de hormiga, de tratar, desde el lugar que vengo, de imponerme.

-¿Qué te sumó, y qué te restó haber opinado sobre cuestiones controversiales como la ley despenalización del aborto y haberte involucrado en el Colectivo de Actrices Argentinas?

-Nunca me puse a hacer la balanza de lo negativo y lo positivo, porque siento que todo es positivo. Quizá por la manera que tengo de ser, me importa aportar a cuestiones y causas que me parecen nobles e importantes. Crecí en una casa donde mi mamá, que es una tipa muy power y con mucha personalidad, siempre me dijo: ‘Vos le podés decir al presidente de la Nación lo que sea, mientras lo digas con respeto y sin descalificar la opinión de quien no piensa igual”. Y en la lucha, particularmente, por la ley del aborto, para mí había que estar, formar parte de la manera que pudiera. Sobre todo porque tenemos una cámara enfrente, y eso te da una voz y un voto que muchas que no lo tienen lo agradecen. Y se sienten identificadas con lo que estás diciendo. A mí me parece importante. Yo no soy del perfil muñeco de cera, que canta y baila y nada más. Mi persona está sobre lo que yo hago también. Cuando subo a un escenario, hay un juego sobre mi personaje. Sos esa popstar, y jugás ese rato a que sos la uno. Y en ese momento creo que soy la uno de verdad, porque estoy ahí para un montón de gente que pagó su entrada para que los lleve a hacer ese viaje a algo maravilloso. Yo trabajo de eso, vivo de eso, vibro eso y es a lo que me dedico. Pero mi persona, Mariana Espósito, está por sobre esa Lali también, aportándole y nutriéndola.

-¿Cómo ves la evolución del lugar de la mujer en la industria de la música? ¿Faltan cambios o estamos bien?

Limitar el tema a la industria de la música queda muy pequeño. Todo lo que pasa en la calle, en lo social, todas las bajadas culturales tienen incidencia en los diferentes mundos. En el de la música, obviamente faltan lugares para las mujeres, porque en la sociedad faltan. Pero está bueno también ver el vaso medio lleno, y decir que estamos hablando de estas cuestiones y que se abrieron más puertas para las mujeres, en la industria. No es casual que tantas mujeres se hayan metido con éxito en la música urbana, que era un universo megamachista y super masculino. Está bueno ver todo lo que avanzamos. Yo, para mi nuevo disco, que estoy terminando, pedí específicamente que hubiera temas escritos por mujeres, y haber podido trabajar con productoras, compositoras, me hace muy feliz. Es importante abrir esas puertas, porque quedarse esperando que lo hagan los demás es un lugar bastante cómodo. Hay que hacerlo desde una misma.

Entre el personaje y la persona. Lali dice que sobre el escenario juega a ser una popstar, pero que Mariana Espósito está por sobre esa Lali.

-¿Con todo este camino recorrido, si la tuvieras enfrente, que le dirías hoy a la Lali de 15 años?

-Lo primero que le diría es “sacate ese peinado flogger que tenés” (risas). Después, fuera de broma, le diría que sea perseverante. Que nunca deje que la encierren en ningún esterotipo. En un montón de cuestiones en las que como sociedad estamos encerrados, al pedo, Y le diría que no se deje llenar la cabeza con las cosas malas y que escuche las buenas, para ir adelante y ser lo que quiere ser. Que es algo fácil de decir pero difícil de lograr.

Lo que viene: Música para camaleones

-El primer single del disco nuevo es muy personal. Es para que el que me conoce me abrace más, y sepa más sobre mí, y para quien no me conoce es como una carta de presentación de quién soy y de dónde vengo, y qué quiero.

-¿Algo de la letra? ¿Un adelanto?

-Empieza diciendo: “Una chica del sur…” No te digo más nada. Tiene un título muy particular y hay un crecimiento a nivel musical, que en el primer verso vas a decir: “Uy, mirá que raro, Lali haciendo estos colores y estas oscuridades…” Hay tonos más bajos, pesados. Yo estoy más acostumbrada a hacer un pop más funkeado, más feliz. Brava empezó a ahondar en otros sonidos, pero este es un disco que entra de lleno a un mundo que me tiene muy ansiosa. A partir de octubre empieza esta nueva era.

Peluca afro y actitud desafiante. Parte de una búsqueda estética compartida con el fotógrafo Gabriel Machado, de cara a lo que se viene.

-¿Se refleja en las letras la cuestión de género?

-Sí. La feminidad; el universo femenino, con todo lo que eso implica. Porque una dice universo femenino y la gente piensa que estás hablando del universo beauty, el cuidado de tu piel… (risas) Pero no, hablo del universo femenino con toda los temas que las mujeres tenemos para contar, cosas que nos suceden. Está bueno, desde el lugar amoroso, cero combativo o combativo en el buen sentido, ir encontrando como abrir esas puertas que están cerradas por historia, también.

-¿Te animarías a incursionar en otros géneros, como el trap; hacer un feat. con Paulo Londra?

Quién no quiere hacer un feat. con Paulo Londra, ¿no? Este disco tiene como coqueteos con pequeñas cosas de ese universo que te llevan a ese lugar. Está bueno jugar con eso y con otros estilos que van a ver que están en este disco. Pero a mí me gusta más jugar con distintos sonidos que encerrarme en un estilo. Para mí, el coqueteo es algo con lo que me siento cómoda, porque soy bastante camaleónica en mi vida, en general.

La pareja, la monogamia y la soledad

-¿Cómo estás con Santiago (Mocorrea)? ¿Cómo describirías el momento en el que están como pareja?

-Justo ayer leía un libro que habla de la monogamia. Estábamos hablando de eso a la noche, antes de dormir, y le pregunté: ‘¿Qué pensás de la monogamia? ¿Te cabe? Seme sincero…’ Una no le quiere decir a su pareja: ‘Yo no creo en eso’. Porque es raro. Y nuestra conclusión, en la que por suerte coincidimos, es que nada de las teorías que se puedan hacer sobre la vida en pareja sirve. Lo único que sirve es el día a día. Una puede tener deseos, hay quien es más Susanita, menos Susanita… Hay quien en su soledad encuentra algo maravilloso, aunque le digan que es el solterón… Aprender a estar feliz con uno, más allá de estar en pareja, es todo un universo que también que tenemos que aprender. La verdad es que mi etapa es como eso: creo en el día a día, Hoy nos elegimos, buenísimo: mañana también, buenísimo. Y no hacerse daño por querer sostener algo que en definitiva es como una fantasía social… ¡Uy, me fui a la mierda! (risas)

Santiago Mocorrea y Lali Espósito, una pareja que hace base en el día a día.

E.S.