Karen Nisnik: “Soy mujer, soy judía, soy argentina y me encanta cantar”

“Soy mujer, soy judía, soy argentina y me encanta cantar”, así se define Karen Nisnik, abogada y cantante que hace un espectáculo de canciones en torno a estos tres conceptos. Tres identidades en una o tres facetas en una sola identidad: casi que es mucho para una sola mujer. Pero Nisnik lo lleva adelante con…

Karen Nisnik: “Soy mujer, soy judía, soy argentina y me encanta cantar”

“Soy mujer, soy judía, soy argentina y me encanta cantar”, así se define Karen Nisnik, abogada y cantante que hace un espectáculo de canciones en torno a estos tres conceptos. Tres identidades en una o tres facetas en una sola identidad: casi que es mucho para una sola mujer. Pero Nisnik lo lleva adelante con soltura y da inicio al show con su relato sobre ser una buena chica judía que cumplió con los mandatos sociales. Cantaba en la sinagoga al comienzo, y fue cantando en la escuela donde descubrió su vocación. Más adelante cursó la carrera de Derecho y se recibió de abogada, pero el amor por el canto prevaleció en ella y trabajó junto a Patricia Sosa. Por eso, su espectáculo no se puede llamar de otra manera que Una vida cantada y lo lleva adelante en tres lenguas: la hebrea, el idish y el español.

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A comienzo del espectáculo hay una pequeña escena entre el músico -que hace del maestro de canto del shule (la escuela judía)- y ella, de pequeña, y cantan a coro en hebreo Jai, un tema que muchos de los participantes pueden seguir con palmas y tarareando, ya que habla de la infancia de toda una comunidad.

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“No era fácil como mujer acceder a puestos de cantante litúrgica en sinagogas de gran masividad en la Ciudad de Buenos Aires, esos lugares estaban solo reservados para varones“

Karen Nisnik

Cantante

Por otro lado, nadie es quien es sin el ímpetu de sus ancestros, o, para decirlo en las palabras de la cantante: “nadie escapa al fatalismo de su propio ser”. Y en el caso de Karen Nisnik, están sus bisabuelos.

Uno de ellos, cantor también en la sinagoga, quien jamás habría imaginado que los tiempos iban a cambiar lo suficiente como para que las mujeres ocuparan ese lugar.

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Al modo de una Yentl del canto, ella cuenta sobre su experiencia como Jazanit, cantante ritual: “No era fácil como mujer acceder a puestos de cantante litúrgica en sinagogas de gran masividad en la Ciudad de Buenos Aires, esos lugares estaban solo reservados para cantantes litúrgicos varones. Las mujeres estábamos destinadas al coro o a pequeñas sinagogas, especialmente del conurbano bonaerense. La primera vez que accedí a ser la cantante litúrgica de un templo de mayor concurrencia en el barrio de Palermo que reunía más de tres mil personas para las altas fiestas, fue en la Comunidad Bet Hilel, y eso marcó una bisagra en mi carrera ya que pude darme a conocer a mayor cantidad de gente y empezaron las giras y lo viajes al exterior llevando mi música. Desde hace unos años me invitan de distintas comunidades de otras ciudades del mundo para participar de las Altas Fiestas. De todos modos con el tiempo supe de algún feligrés que dejó de ir a la sinagoga porque no estaba de acuerdo con la idea de que al frente de los servicios religiosos hubiera una mujer cantando las plegarias junto al rabino. Hoy los tiempos cambiaron, y hay mayor aceptación, aunque todavía falta seguir profundizando estos avances. Todavía leo “se busca Jazan varón” y me resulta extraño, es como decir se busca médico varón o mujer.” A propósito de esta historia y como homenaje a su bisabuelo, Karen canta en hebreo con la imagen de él detrás.

Una vida. Nisnik, en su show. /Rolando Andrade Stracuzzi

Otro de los bisabuelos, contó Karen, había formado una banda, Los Kaplan boys, que tocaban en bodas y festividades. Y el espectáculo es, a su modo, una fiesta especial, donde Karen canta en su repertorio temas que la representan y nos representan como algunos de Fito Páez y la trova rosarina, de Patricia Sosa. Ella cuenta: “En este show canto muchas canciones de Fito Páez que popularizó Baglietto, como Las cosas tienen movimiento o Actuar para vivir, porque se adaptan perfectamente a lo que voy contando en la obra sobre cumplir los sueños, las preguntas que me fui haciendo a mí misma a lo largo de mi vida, los mandatos familiares y sociales que desafié al dejar la abogacía para dedicarme a la música.”

Sin embargo, cuando Karen entona Como la cigarra de María Elena Walsh -otro himno argentino- o De vez en cuando la vida de Serrat, al espectador se le cierra la garganta de emoción. Porque, tal como dice la canción, lo que se siente oyéndola, es que de la mano de Karen Nisnik, esa noche, uno puede soltarse el pelo y salir con ella a escena.

Karen Nisnik hará su show este sábado 31 en Espacio Sirhan de Palermo.