Crítica de “Triple Frontera”, por Netflix: El botín de los valientes

Ante todo hay que aclarar que a esta Triple frontera, del guión original, le habría quedado sólo el título.Santiago (el vehemente y multifacético Oscar Isaac, que puede ser Poe Dameron en la nueva trilogía de Star Wars, trabajar con los Coen, venir a rodar Operation Finale para cazar a Eichmann o ser Gauguin en Van…

Crítica de “Triple Frontera”, por Netflix: El botín de los valientes

Ante todo hay que aclarar que a esta Triple frontera, del guión original, le habría quedado sólo el título.

Santiago (el vehemente y multifacético Oscar Isaac, que puede ser Poe Dameron en la nueva trilogía de Star Wars, trabajar con los Coen, venir a rodar Operation Finale para cazar a Eichmann o ser Gauguin en Van Gogh al lado de Willem Dafoe) es algo así como un Consejero militar independiente para la policía o los militares de ese país sin nombre que limita en la triple frontera del título.

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Santiago es un ex soldado que quiere reunir a un antiguo grupo de ex miembros de las Fuerzas de los EE.UU., o algo así, avisando que si no quieren sumarse al robo de unos probables 75 millones de dólares y asesinato de Lorea, líder del narcotráfico en su inexpugnable bunker en medio de la selva en Sudamérica, todo bien.

Bueno. Nadie se baja de la oferta.

Los cinco ahora mercenarios, que (sobre)viven como pueden (el personaje de Ben Affleck, por caso, al que “forzaron a retirarse” está divorciado, tiene dos hijas y es un mal agente inmobiliario preocupado por la universidad de sus criaturas) también son capaces de actos de heroísmo supremos.

“Utilizamos nuestras habilidades para nuestro beneficio y logramos un cambio tras 17 años de trabajar”, alienta Santiago. En verdad, más que patriotas son bandidos. Delincuentes. Ladri.

No importa, porque son los buenos y los buenos son buenísimos, y los malos, más que ser abatidos por las balas del quinteto imperial, prácticamente no aparecen, ni hablan.

Pero si los buenos les disparan ha de ser porque son maléficos, pérfidos y con mal aliento.

El director J.C. Chandor se preocupa más por mostrar la camaradería del grupete que por las escenas de acción. Porque esta Triple frontera -que nada tiene que ver con la de Brasil, Argentina y Paraguay como era en el original, ahora es Brasil, Colombia y Perú, ya que están a un paso de cruzar “los Andes”- es un filme de acción. Dejó de ser un filme de tintes políticos, si el guión original de Mark Boal los tenía (sigue figurando en los créditos como coguionista y productor ejecutivo junto a Kathryn Bigelow, de Vivir al límite, ganadora del Oscar), y ni siquiera se asemeja a un thriller.

Como si Schwarzenegger, Stallone y Willis se hubieran reunido más jóvenes y rodado una de las suyas, pero con menos humor y sadismo.

La película fue filmada en Colombia, pero un cartel en la ruta rumbo a la mansión por robar informa que están en Brasil, aunque la TV prendida esté en castellano y relaten un partido de la Selección de Colombia, y algún joven lleve la casaca amarilla de ese equipo.

Poco importa.

La casa, o el bunker es la caja fuerte, repiten una y otra vez, por si alguien en casa se levantó a buscar una bebida o fue al baño. No es un dato menor.

Por ahí se escucha a los Fleetwood Mac cantando The Change, pero no se entiende si es un homenaje o qué. Como buena parte de todo lo que pasa en Triple frontera.

“Triple frontera”

Buena

Acción. EE.UU., 2019. 125’, SAM 16. De: J. C. Chandor. Con: Oscar Isaac, Ben Affleck, Charlie Hunnam, Garrett Hedlund, Pedro Pascal. Disponible en: Netflix.