Independiente volvió a ganar y crece su sueño de Copa

Independiente tiene un jugador de Selección que marca la diferencia. Uno que le da el salto de jerarquía que todo equipo grande debe tener. Uno que, aún agotado, no pide el cambio y sigue corriendo hasta el último minuto. Es Cecilio Domínguez, el paraguayo que empezó de nueve y que la rompió en el segundo…

Independiente volvió a ganar y crece su sueño de Copa

Independiente tiene un jugador de Selección que marca la diferencia. Uno que le da el salto de jerarquía que todo equipo grande debe tener. Uno que, aún agotado, no pide el cambio y sigue corriendo hasta el último minuto. Es Cecilio Domínguez, el paraguayo que empezó de nueve y que la rompió en el segundo tiempo en su puesto como extremo izquierdo. Con él como bandera, el Rojo se repuso después de dos derrotas seguidas en el torneo local (el clásico con Racing incluido) y le ganó 2 a 0 a un Aldosivi que demostró poco y nada. Así, los de Ariel Holan se metieron en zona de clasificación a la Copa Sudamericana.

Cambia Holan. Cambia porque su Independiente no encuentra un norte para enderezar el rumbo perdido hace tiempo, lo que lo alejó de los objetivos originales de esta temporada entra en su epílogo: pelear el campeonato y en su defecto clasificar a la Copa Libertadores 2020. Por eso cambia el Profesor. Y alterna entre el uruguayo Gastón Silva y Juan Sánchez Miño por el lateral derecho. Prueba diversas duplas de zagueros centrales. Lo ubica a Nicolás Figal por la derecha (Fabricio Bustos cumplió la suspensión por cinco amarillas). Cambia en la mitad de la cancha. Saca a Nicolás Domingo y vuelve a ponerlo. Le da chances a Fernando Gaibor pero no convence y vuelve a sacarlo. Lo mismo con Pablo Hernández. Ni hablar del ataque. La ida de Emmanuel Gigliotti dejó un hueco que aún nadie llenó. Silvio Romero no está bien de una tendinitis. Y los experimentos con Martín Benítez de falso nueve no dan resultados. Y va rotando extremos: que Gonzalo Verón (ahora esguinzado), que Jonathan Menéndez, que Francisco Pizzini, que Ezequiel Cerutti…

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Cambia el técnico de este Independiente irregular y va partido a partido queriendo mejorar lo malo hecho la semana pasada. Y cuando lo logra, vuelve a tropezar al siguiente paso. Esta vez, el Rojo cambió la imagen negra que había dado ante Gimnasia en el Bosque, más allá de que en el medio despachó sin problemas a Atlas (Primera D) por la Copa Argentina. Con nuevos cambios, claro. El más llamativo fue el de Cecilio Domínguez de centrodelantero. El paraguayo ya hizo esa función en su carrera. Y, si bien no le es ajena, no es la que le sienta más cómodo. Porque al estar estancado entre los centrales rivales queda enjaulado. Por eso debió moverse, bajar, para entrar en conexión con el resto del equipo. Lo hizo y lo hizo bien.

Junto con Pablo Pérez, Cecilio fue de lo mejor. Secundado por los desbordes de Pizzini y de Menéndez. Tardó en activarse el Rojo, pero cuando lo hizo fue mucho más que la visita. Luciano Pocrnjic intervino un par de veces para mantener el cero y salvar a una defensa muy endeble. A Pizzini, a Domínguez, a Menéndez…

Aldosivi tuvo serios inconvenientes para controlar el ataque del Diablo. También en la salida desde el fondo regaló la pelota más de una oportunidad. Respetó demasiado a un Independiente que cuando es presionado no la pasa bien. Pero los de Mar del Plata no pesaron de mitad de cancha hacia adelante. Y la chance más clara fue de un tiro libre de Alan Ruiz: Leonel Galeano -un ex rojo- hizo trabajar a Martín Campaña con un cabezazo.

El gol llegó por decantación y por una buena combinación: de Pérez a Pizzini, de Pizzini a Menéndez, y de Menéndez al arco (primer gol con la camiseta del Rojo). Pero no sostuvo la intensidad el Rojo en la segunda etapa. Con el resultado a favor, no fue con decisión a buscar el segundo. Se quedó Independiente y le cedió el balón a Aldosivi. El negocio funcionó porque los visitantes no tuvieron idea de cómo hacer para arrimarse al menos a Campaña. Y los contraataques locales fueron casi letales. Casi porque Cecilio echó a perder dos mano a mano de manera insólita. En ambos tenia pase al centro, pero prefirió el remate y falló. De todos modos, el guaraní se mostró más explosivo recostado como extremo zurdo, donde juega habitualmente. Le faltó resolver mejor.

Se reivindicó en la última y en vez de hacerlo él, enganchó perfecto casi extenuado y asistió a Hernández para sentenciar el regreso a la victoria en la Superliga.