Elecciones en Boca: la histórica influencia de la política nacional, el campeón que tomó el poder y la construcción de un presidente

Los tiempos actuales se viven con una intensidad única. Como si nada en el pasado hubiese sido igual. Las elecciones en Boca no son la excepción. El clima político institucional, nacional y la postulación de Juan Román Riquelme ​tienen peso propio. El club más popular del país nunca estuvo ajeno a los vaivenes y a…

Elecciones en Boca: la histórica influencia de la política nacional, el campeón que tomó el poder y la construcción de un presidente

Los tiempos actuales se viven con una intensidad única. Como si nada en el pasado hubiese sido igual. Las elecciones en Boca no son la excepción. El clima político institucional, nacional y la postulación de Juan Román Riquelme ​tienen peso propio. El club más popular del país nunca estuvo ajeno a los vaivenes y a la influencia de la política nacional. Y Román no es el primer jugador en postularse en la institución para un alto cargo: Alfredo López, capitán campeón de 1919 fue presidente en 1947. Pero la historia es larga.

Manlio Anastasi lideró el período en que Boca se transformó en el club trascendió las fronteras de la ciudad de Buenos Aires hacia los cuatro puntos cardinales del país, después de la gira por Europa en 1925. Presidió entre 1922 y 1926, lapso en el que el Xeneize ganó cuatro títulos e inauguró el estadio en Brandsen y del Crucero. Anastasi no era un apellido ajeno a la política del barrio. Leónidas, hermano de Manlio, fue un prestigioso abogado laboralista y diputado nacional por el radicalismo.

Manlio Anastasi, el presidente que lo transformó en un club de relevancia nacional.

Después de los radicales fueron los conservadores los que pisaron fuerte en Brandsen 805. Durante el mandato del médico Camilo Cichero, Boca consiguió un préstamo del Estado para la construcción de su estadio. Cichero debió resignar la presidencia en 1939 a favor de Eduardo Sánchez Terrero, funcionario aduanero de carrera pero además yerno de Agustín Justo, el presidente de la década infame.

Camilo Cichero consiguió el préstamos para construir el estadio.

Lo contó Pablo Abbatángelo, nieto de Cichero e hijo del ex vicepresidente del mismo nombre, en un posteo en un página de Facebook. “Terminada la primera etapa que se habían propuesto de dos bandejas, el entonces Presidente de la Nación Agustín P. Justo, ferviente simpatizante boquense, propone adelantar otra etapa antes de la inauguración, otorgándole un préstamo a la Institución que ya no tenía más garantías por lo que sugiere que su yerno y ex presidente de la AFA, el Dr. Eduardo Sánchez Terrero ocupe el máximo cargo institucional como aval del mismo”, explica el arquitecto Abbatángelo. Cuando se inauguró la Bombonera, con Sánchez Terrero de presidente, Cichero fue el encargado de dar el puntapié inicial. Durante un tiempo, el estadio llevó su nombre.

Eduardo Sanchez Terrero, dirigió el club entre 1939 y 1946.

Sánchez Terrero estuvo en la presidencia hasta 1946. En las elecciones realizadas el 29 de diciembre, José Alfredo López, quien jugó 94 partidos entre 1918 y 1921 y participó de los primeros cuatro títulos oficiales del club, fue consagrado presidente. López era titular de la Mutual de ex Jugadores de Boca desde 1940 y fue apoyado por viejas glorias del pasado como Américo Tesoriere, Segundo Médice, Mario Buzzo, Alfredo Elli, Juan Evaristo, Enrique Brichetto, Manuel Seoane (fue a la gira de Boca en 1925) y Roberto Cockrane, quien viajó especialmente desde Rosario para colaborar con López en las elecciones.

José Alfredo Lopez, multicampeón como jugador y presidente de Boca en 1946.

Votaron casi 4.000 socios y la Cruzada Renovadora de López se impuso por 1.903, superando en más de mil sufragios a la Acción Boquense, que llevaba a la dupla Juan Borlone y Carlos Angelen. López estuvo solo un año como presidente. El 28 de diciembre de 1947 se acercaron 4.508 socios y ganó la fórmula opositora Daniel Gil-Luis Pertini por apenas 91 votos. López no pudo lograr la reelección. Gil fue presidente hasta 1953 y su poder no estuvo en riesgo ni siquiera en el peor momento futbolístico del club, en 1949, cuando se salvó del descenso en la última fecha.

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Ese año crítico, Gil le ganó las elecciones al escribano Antonio Llach (padre del economista y sociólogo Juan José Llach, funcionario durante la presidencia de Fernando de la Rúa), quien había convocado a Alberto J. Armando para acompañarlo como tesorero.

¿Por qué Gil se mantuvo tantos en el club? ¿Lo apoyaba el presidente Juan Domingo Perón​? Eso fue lo que mandó a preguntar Armando cuando un grupo de ex jugadores lo esperó en el aeropuerto de Ezeiza (Ludovico Bidoglio, Segundo Médice y Ramón Mutis) y le propuso ser presidente. La Mutual de ex Jugadores seguía jugando fuerte en la interna del club.

Alberto J. Armando estuvo entre 1954 y 1955 y más tarde dirigió el club entre 1960 y 1980.

“Boca venía mal. El último título lo había obtenido en 1944, o sea que se acercaba a los diez años sin darle una alegría a la hinchada. El candidato de la otra lista era nuevamente Daniel Gil, y yo tenía una duda. Algunos amigos me habían comentado que a Gil lo respaldaba Perón, y yo no quería tener problemas con el presidente. Lo llamé a Luis Elias Sojit, que era el conductor publicitario de mi escudería (Los Pumas de Armando), y le dije: ‘Vos tenés muchos amigos en el gobierno, incluso llegás fácil a Perón. Andá y pregúntale la verdad: a quién apoya. A los pocos días volvió con la respuesta: «El General no se mete en la interna de Boca, si alguno está usando su nombre es mejor que lo saquen volando». Con esa tranquilidad acepté la candidatura, y ganamos por escándalo, por 10.000 votos de diferencia”, cuenta Armando en una entrevista realizada por Natalio Gorin en El Gráfico en 1988. En realidad, fueron 5.000 votos la diferencia, que no fueron pocos.

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Tras el golpe de Estado a Perón, Armando fue obligado a abandonar la presidencia. “Cuando cayó Perón, me tuvieron 49 días en la cárcel, con la empresa intervenida, pero no me pudieron constatar ninguna irregularidad, porque no la había”, contó el Puma, que volvió a la presidencia en 1960 y se mantuvo hasta 1980.

Luego de enfrentar una profunda crisis institucional, por acuerdo de casi todas las agrupaciones, Antonio Alegre, un empresario cementero de extracción radical, asumió como presidente del 6 de enero de 1985, entonces acompañado por Héctor Martínez Sosa. Pero para las elecciones de 6 de diciembre de 1986, buscó la reelección junto con Carlos Heller, director del banco Credicoop y entonces dirigente del partido comunista. El rival, Armando, quien ya tenía 76 años. Ganó Alegre por apenas 83 votos.

Eduardo Polak, interventor en 1984, le entrega la presidencia a Antonio Alegre. Detrás, Armando y Carlos Heller.

El día de las elecciones hubo agresiones y la hija de Heller fue herida en la ceja izquierda por una piedra lanzada por un grupo de la barra brava que, además, le cantaba al presidente: “Andate Alegre, sos radical”. En realidad, al que no querían era al marxista Heller. Después de seguir dos mandatos más, la dupla Alegre-Heller perdió las elecciones del 3 de diciembre de 1995 ante Mauricio Macri​-Pedro Pompilio por el doble de votos: 7.058 (60,8 %) a 4.515 (38,8 %) votos.

Un joven Mauricio Macri, en la Bombonera, a poco de asumir como presidente de Boca.

Federico Polak, interventor del club en 1984-85, en su flamante libro Armando a Macri, cuenta cómo fue la construcción de la candidatura de saliente presidente de la Nación. “Es un frente heterodoxo, variopinto, de intereses mezclados, como todos los frentes o alianzas electorales. Sus componentes provienen de 7 diversos lugares: de las agrupaciones políticas de Boca (p.ej. Bitar, Pompilio, algunos de los cuales han integrado y acompañado la conducción de Alegre-Heller). Es una especie de frente amplio contra Alegre-Heller. Más contra Heller que contra Alegre”, relata Polak.

Y agrega otro personaje de la política nacional, un histórico cabildero radical. “Se suma Enrique Coti Nosiglia proveniente de la política nacional, experimentado ganador de internas –la elección de Boca es exactamente eso, una interna- quien no tiene una agrupación pero sí un grupo que aspira a su reconocimiento como tal –lo que finalmente obtendrá con la presidencia de Macri-, se incrementa el padrón, es una larga campaña electoral que da comienzo con ese mítico acto en la Recoleta, en la cual la notoria incapacidad de Macri para darse a entender convierte a Goyo Zidar, de Laboratorios Beta, en el presentador oficial de todos los actos, una suerte de orador del movimiento opositor, el Juan José Castelli de la revolución boquense”, remata el ex interventor.

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La presidencia de Boca catapultó a Macri a la política nacional. Veinticuatro años después, el macrismo pone en juego su poder en Boca tras perder las elecciones nacionales ante el Frente de Todos. Y Riquelme, un ex jugador, asoma con el as de espadas de la oposición.

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