Agustín Canapino, el dueño de una era en el TC que acecha a nombres históricos

Hace nueve años, Agustín Canapino festejaba su primer título en el Turismo Carretera y con apenas 20 años se transformaba en el campeón más joven en la historia de la categoría. A finales de aquel 2010, muchos se animaron a pronosticar que el talentoso piloto no tardaría en aumentar su palmarés personal. Sin embargo, el…

Agustín Canapino, el dueño de una era en el TC que acecha a nombres históricos

Hace nueve años, Agustín Canapino festejaba su primer título en el Turismo Carretera y con apenas 20 años se transformaba en el campeón más joven en la historia de la categoría. A finales de aquel 2010, muchos se animaron a pronosticar que el talentoso piloto no tardaría en aumentar su palmarés personal. Sin embargo, el arrecifeño tuvo que esperar hasta 2017 para volver a coronarse.

Desde entonces, no se bajó más del primer escalón del podio. Este domingo, en Neuquén y a bordo de un Chevrolet, levantó su tercer trofeo al hilo y se unió a un selecto grupo de campeones.

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Con un cuarto puesto en la carrera de la última fecha de la Copa de Oro, que ganó Juan Manuel Silva con Ford, Canapino se transformó en el octavo tetracampeón de la historia del TC y se sumó a una elite en la que aparecen grandes nombres de la categoría más antigua y tradicional del automovilismo argentino.

Los otros ganadores de tres títulos consecutivos son Guillermo Ortelli (con Chevrolet, de 2000 a 2002), Juan María Traverso (con Chevrolet, de 1995 a 1997), Oscar Castellano (con Dodge, en 1987 y 1988; con Ford en 1989), Roberto Mouras (con Dodge, de 1983 a 1985) y Héctor Gradassi (con Ford, de 1974 a 1976).

Agustín Canapino y una remera con una leyenda inequívoca.

En ese grupo están además Juan Gálvez y Dante Emiliozzi, los únicos tetracampeones del TC. El primero, máximo ganador de la historia con nueve títulos, se coronó en forma consecutiva entre 1949 y 1952, y entre 1955 y 1958, siempre con Ford. El segundo consiguió su seguidilla de trofeos entre 1962 y 1965, también con la escudería del óvalo.

“Este es un título especial, diferente, porque es el tercero consecutivo. Es un montón, porque es raro que esto suceda. Es increíble”, reconoció quien quedó además quinto en el ranking de máximos ganadores de todos los tiempos.

Delante tiene a Juan Gálvez (9), Ortelli (7), Traverso (6) y Oscar Gálvez (5). Con cuatro coronas aparecen Emiliozzi, Gradassi y ahora también Canapino, que sabe de triunfos épicos. 

En 2010, cuando consiguió su primer trofeo en su segunda temporada en el TC, llegó a la última fecha con la necesidad de ganar en Buenos Aires para ser campeón. Nunca había subido a lo más alto del podio en una carrera en la categoría.

Pero en el autódromo porteño celebró su primer triunfo y se quedó con el título, porque Mariano Werner​, que quedó primero en la tabla con 9,25 puntos más que él, terminó el campeonato sin la victoria exigida para llevarse el título.

En las temporadas siguientes, Canapino no volvió a festejar en el TC, pero fue haciéndose un nombre en otras categorías del automovilismo nacional. Fue campeón del Top Race​ entre 2011 y 2014 y en 2016 y en 2017. En 2016 se consagró además en el Super TC2000. Pero su segunda corona en la competencia más antigua del país se hacía desear.

Llegó finalmente en 2017 y otra vez con gusto a hazaña. Porque el arrecifeño largó undécimo en la final de la última fecha en La Plata, pero logró escalar hasta el cuarto lugar, con el que se aseguró el trofeo, porque aventajó por 0,25 puntos a Facundo Ardusso​ en la clasificación final de la temporada.

Agustín Canapino, con el trofeo y los papelitos de la victoria.

El año pasado, la historia fue similar. Tras una mala serie, Canapino fue relegado al fondo de la grilla para la carrera decisiva, pero una estrategia que planeó con su papá Alberto -salir con neumáticos de lluvia, por lo que decía el pronóstico meteorológico- le dio una ventaja cuando comenzó a caer el agua y sus rivales tuvieron que ingresar a boxes a cambiar las gomas. Cruzó segundo la meta y volvió a levantar el trofeo.

En este 2019, el escenario previo a la última fecha era diferente. Por primera vez llegaba como puntero del campeonato, algo que no había pasado en sus tres primeras consagraciones. Y por primera vez, su padre no pudo acompañarlo en el box, por una sanción “por tiempo indeterminado” que la ACTC le impuso en septiembre por “conductas inapropiadas con oficiales deportivos” durante la carrera del TC en San Juan.

En Neuquén, tuvo que luchar contra otros diez pilotos que podían aguarle la fiesta. Y también remontar una carrera después de largar desde la quinta fila. Pero pudo aguantar la presión y otra vez, como ya parece costumbre, terminó festejando. 

“Esto es increíble por cómo se dio todo este año. Encima la sanción a mi viejo. Estoy feliz pero no caigo todavía. Esta final la corrí con el corazón caliente y la cabeza bien fría. Le agradezco a todo mi equipo y en especial a mi papá, que está alentando desde la casa. Es una locura”, celebró Canapino, sinónimo de campeón en esta década del Turismo Carretera.

HS

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