El bono de fin de año, un clásico reservado a los gremios que sobrevivieron a la crisis

Mientras la asignación no remunerativa de $5.000 que por DNU activó el Gobierno de Mauricio Macri en septiembre es oblada en cuotas en varias empresas privadas, el bono de fin de año 2019 quedó a cuenta de discusiones sectoriales y ad referéndum del gobierno que asumirá el 10 de diciembre sobre los estatales. Sin pedido…

El bono de fin de año, un clásico reservado a los gremios que sobrevivieron a la crisis

Mientras la asignación no remunerativa de $5.000 que por DNU activó el Gobierno de Mauricio Macri en septiembre es oblada en cuotas en varias empresas privadas, el bono de fin de año 2019 quedó a cuenta de discusiones sectoriales y ad referéndum del gobierno que asumirá el 10 de diciembre sobre los estatales. Sin pedido institucional ni operativo clamor de la CGT, el bonus será o no el primer paso -bajo gestión de Alberto Fernández- para acercar dinero a los trabajadores buscando recuperar algún signo vital de consumo.

Como anticipó este diario, marcó tendencia el sindicato de Camioneros, con bono en base de $20.000 y variables en alza de acuerdo a rama de actividad, ya acordado en algunas empresass, según confirmaron desde esa organización. Aceiteros, otro clásico de las mejores paritarias, se aprestan negociar con empresarios, la base es de $50.000. También se encuentran los sindicatos donde, en pedido de reserva de cita, expresan por estas horas: “Estamos tratando de que no haya más despidos. Un bono sería algo así como que nos visiten de verdad los Reyes Magos”.

Héctor Daer, uno de los secretarios generales de la CGT, analizó en declaraciones a Futurock que existe “un grave problema: la heterogeneidad salarial con la que llegamos a diciembre. Hay sueldos indexados y otros que van a perder entre el 20% y 25%”.

Es el punto del foco al que también apeló Hernán Herrera, economista del CEPA que marcó una parodoja entre los sectores que sobreviven a la economía de gestión Cambiemos y pueden pagar el bono y otros, que lo necesitan más, y no accederán a pago adicional alguno. “Hablamos de los estatales, madereros, textiles, algunos casos de comercio, ni hablar de los trabajadores no registrados, por citar algunos casos”, sostuvo. A conciencia de que la coyuntura económica no hace sencillo el pago de bono alguno, incluso para los $5.000 en modo de “adelanto de sueldo” que fijó el Presidente Mauricio Macrí por DNU, Herrera estimó que el Estado “deberá otorgar alguna ayuda”. El experto del CEPA realzó que urge una “lógica tripartita” con las empresas, sindicato y Estado negociando y dialogando. “El Estado puede y debería ayudar a pagar un adicional de manera simple y con el menor gasto posible, esta situación económica se levanta con un incremento de la demanda”. Herrera señaló que “no defendería un bono obligatorio de fin de año, sí un pago adicional lo antes posible. Por su parte Alejandro Robba, economista de la Universidad Nacional de Moreno, consideró probable algún incremento especial para jubilados y beneficiarios de AUH, “además el plus va a ser reemplazado por la tarjeta alimentaria. En cuanto a sectores de ingresos medio, tanto publicos como privados, va a ser las difícil mejorar el ingreso real en breve”. También Leonardo Anzalone, director de la consultora Valores adhirió a la idea de movilizar la economía en breve y mediante un bono. “Los más poderosos en cuanto a escenario salarial lo van a reclamar también los trabajadores y las organizaciones sociales, pero siempre en el marco de la racionalidad que propuso Alberto Fernández. Un acuerdo económico y social es el lugar para dirimir el núcleo central de la cuestión y las particularidades, siempre con el objetivo de salir de esta situación deplorable que sufrimos”.

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