¿Por qué “El irlandés” se verá en pocos cines en la Argentina?

La historia vuelve a repetirse y los argentinos no aprendemos más.Hace un par de meses contábamos cómo en Hollywood testeaban la paciencia del espectador, a partir de la duración de películas de consumo masivo, esto es, los denominados “blockbusters”. Dábamos como ejemplos que Avengers: Endgame duraba 181 minutos, que la segunda parte de It se…

¿Por qué “El irlandés” se verá en pocos cines en la Argentina?

La historia vuelve a repetirse y los argentinos no aprendemos más.

Hace un par de meses contábamos cómo en Hollywood testeaban la paciencia del espectador, a partir de la duración de películas de consumo masivo, esto es, los denominados “blockbusters”.

Dábamos como ejemplos que Avengers: Endgame duraba 181 minutos, que la segunda parte de It se extendía hasta llegar a las dos horas y 49 minutos. Y hacíamos un recuento de lo que duraron las películas que fueron candidatas al Oscar este mismo año.

Y antes del inminente estreno de El irlandés, la película de Martin Scorsese, que tendrá una salida inusual en la Argentina (ya veremos por qué), esta semana dos de las novedades estrenadas también duran más de lo común.

No, no está entre ellas Una día lluvioso en Nueva York, la de Woody Allen que los argentinos sí podemos ver -los norteamericanos, tanto sean estadounidenses como canadienses, no, porque Amazon está en litigio con el director porque no quiere estrenar el nuevo opus del realizador de Blue Jasmine por el tema del supuesto abuso a su hija Dylan Farrow- y que dura casi lo acostumbrado cuando Allen filma comedia: 92 minutos.

Lo curioso es que son dos producciones del género de terror.

Aquello de que no lo hacen por la duración es una tontería. ‘El irlandés’ no es ‘Titanic’ ni ‘Avatar’, pero tiene un púbico cautivo que viene aguardando el estreno desde hace meses.

Son Doctor Sueño, la secuela (¿esperada?) de El resplandor, en la que el director Mike Flanaghan se toma 151 minutos para contar cómo la pasa Danny desde que su papito lo persiguió una noche por el helado laberinto de árboles en los jardines del hotel Overlook. Y Midsommar, del neoyorquino Ari Aster, que sorprendió a muchos el año pasado con Hereditary (El legado del Diablo) y vaya uno a saber si fue porque no tuvo tiempo de editar que Midsommar dura dos horas 27 minutos.

Y se viene El irlandés, con sus casi tres horas y media –209 minutos; OK, casi diez son de créditos finales-, la película más larga en la filmografía de Scorsese. La producción, solventada por Netflix, que puso los 159 millones de dólares necesarios para que el director de Taxi Driver y El lobo de Wall Street pudiera cumplir con su anhelado sueño y filmar la historia de Frank Sheeran, el hombre al que todos acusan como responsable del sindicalista camionero Jimmy Hoffa. Pero como nunca se encontró ni un cabello de Hoffa, todo es incierto.

Mirá también

Lo que no lo es, es que en la Sudamérica la première será en la Argentina. La película se verá por primera vez durante la ceremonia de clausura del Festival de Mar del Plata, que empieza este sábado. El domingo 17, entonces, se proyectará el filme con un Robert De Niro de ojos celestes (Sheeran), Al Pacino (Hoffa) y Joe Pesci.

Y cuatro días más tarde, el jueves 21, se estrenará comercialmente en salas de todo el país.

El motivo aparente es que esas cadenas desean que se respete la “ventana” de salida, esto es, que medien tres meses desde que se proyecta en cines por primera vez.

Pero no, no se apresuren, no vayan a los sitios de Internet de las grandes cadenas a comprar sus entradas, porque allí no encontrarán salas, ni horarios. El irlandés no se verá en ninguna pantalla de Hoyts, ni de Cinemark, ni de Cinépolis (ex Village), ni de Showcase.

El motivo aparente es que esas cadenas desean que se respete la “ventana” de salida, esto es, que medien tres meses desde que se proyecta en cines por primera vez. Y como Netflix la subirá a su plataforma de streaming el miércoles 27, o sea, seis días después, eso no se cumplirá. El irlandés se verá en “salas independientes”, a confirmar.

Mucho se habla de que el público se queda en su casa a ver Netflix en vez de ir al cine -las cifras de espectadores de este 2019 parecen desmentirlo en parte, porque habrá más público al menos que el año anterior-, pero lo cierto es que las cadenas de cine grandes no miran bien a los servicios de streaming. Como en su momento miraban mal a la televisión, al servicio de cable, a los videoclubes.

La pregunta que cabe es si no creen que haya un público cinéfilo que pagaría por ver El irlandés en la comodidad de sus salas de cine. Disfrutar, si cabe el término, en pantalla ancha y con buen sonido del filme que quizá le dé a Netflix su primer Oscar, cierto.

Aquello de que no lo hacen por la duración es una tontería. El irlandés no es Titanic ni Avatar, pero tiene un púbico cautivo que viene aguardando el estreno desde hace meses.

Lo cierto es que el espectador argentino o se toma un micro, un tren, un avión o hace un pool en auto a Mar del Plata y la ve en el Auditorium o nunca la verá en una sala “grande” en la Argentina. Como ya pasó, hace un año con Roma, de Alfonso Cuarón.

Sí: la historia vuelve a repetirse y los argentinos no aprendemos más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *